Abrimos una nueva colección en nuestro catálogo: Nuditas Criminalis, para tratar erotismo y (post)pornografía. Porque la revolución será sensual o no será. Y la inauguramos con una traducción del clásico Salomé de Oscar Wilde, realizada por el poeta Claudio Gaete, con los dibujos para la primera edición inglesa del gran Aubrey Beardsley.

El estreno de Salomé tuvo lugar en París en 1896, cuatro años después de lo planeado, debido a la censura de las autoridades londinesas, quienes sospechosamente adhirieron razones de índole religiosa para prohibir la obra. Sea debido a la carnalidad escabrosa que Wilde imprimió en las pasiones de estos personajes bíblicos, sea por la osadía de desafiar la hipócrita moral inglesa de la época, lo cierto es que Salomé se vio presa de numerosos escándalos. Entre los más célebres se advierte la censura a las ilustraciones originales realizadas por el simbolista erótico Aubrey Beardsely, ciertos diálogos acusados de insinuar inclinaciones homosexuales, y la prohibición de la ópera que Richard Strauss compuso inspirado en esta lúbrica tragedia. Para el estreno de la obra se lamentó la ausencia de Oscar Wilde, quien se encontraba en ese entonces cumpliendo una condena de dos años en Reading Goal, acusado de sodomía y difamación pública contra el pudor.

La presente edición fue traducida directamente del francés —el idioma original de la obra— por el poeta Claudio Gaete. Conserva la diagramación de la primera edición inglesa, así como las ilustraciones de Aubrey Beardsley en su versión íntegra, libres de censura.

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